La eficiencia que se muestra en La Moneda da risa. Ven una empresa quebrada, como la es el Transantiago, y un “panel de expertos” no encuentra nada mejor que subir las tarifas. Ya se demostró que con esta alza, una persona que gana el salario mínimo gasta sus escasos recursos en transportarse. Obviamente estas personas, que probablemente se compraron el cuento de que, los cambios que traía la derecha iban a ser mejores que los que implemento la Concerta y votaron por Piñera, ahora están un poco arrepentida. Esa cantidad de arrepentimiento es pasable. Tal vez racionalicen el alza como algo que tiene que suceder, un arreglo que “todos” tienen que pagar [todos es igual a personas de escaso recurso que es la que más usa el transporte publico, porque no trabaja dentro de un “panel de expertos” y por tanto no tiene un automóvil] Pero a esta alza se le suma la ridícula imagen que está proyectando el presidente. Algo así como una mala versión masculina de la querida “gordis”; intenta ser cercano, simpático, amoroso para así levantar los corazones. Pero a leguas se nota que es una caracterización y muy mala. No se le da. Sería mejor un Piñera al estilo Lagos que al estilo “gordis” Si hasta El Mercurio le dedico unas paginas al ridículo que hace Piñera. Las críticas son de todos los sectores, centro, izquierda y derecha.
El hecho de poner a un accionista de la empresa Colo-Colo a la cabeza de Chiledeportes se suma a la serie de nombramientos fallidos, declaraciones entupidas que les cuestan los cargos a los embajadores y de torturadores y deudores en DICOM en diferentes cargos. Todo esto suscitan las diversas críticas que hacen mella su popularidad. Y todo en pos de la eficiencia, muy bien aprendida en sus años como empresario. Y la guinda de la torta: la “fallida” venta de Chilevisión, lo que le entrega a Piñera una imagen de empresario avaricioso. Como diría Kramer “soy de brazos cortos, pero abarco harto”
Tal vez Piñera no leyó El Príncipe de Maquiavelo y si lo hizo no lo entendió. Es en estos momentos donde es recomendable cumplir las promesas, el hacerse respetar antes de amar y el de no cambiar algunos beneficios [como las tarifas del Transantiago] Nadie negaría que Piñera es un excelente empresario, digno de admiración. Pero gobernar un país no es lo mismo que manejar empresas y presidir directorios. Los gobiernos modernos, basadas en una enorme burocracia y en redes de mentiras, no pueden ser eficientes. Si lo son es probable que el poder cambie de mano en la siguiente elección.
Acaparan sobre si todo un enjambre de infamias, y la fortuna, sonriendo a su ruin causa, parecía la puta de un rebelde. Mas todo en vano: Los bravos Daruma y Arkadi, pues son dignos de tales nombres, despreciando a la fortuna y blandiendo su acero que humeaba de muertes sangrientas, cual favorito del valor se abrieron camino hasta hacer frente al infame; y sin mediar adiós, ni despedida lo descosieron del ombligo a las mandíbulas y plantaron su cabeza en las almenas (Si Shakespeare, te robamos, mátanos por eso)
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