Chile no existe

No es que no exista geográficamente, que no exista el país, la larga y angosta faja de tierra que va desde Arica hasta Punta Arenas y la Antártica. Es innegable de que Chile, como territorio existe. Pero no es así con el Chile nacional, con lo que algunos llaman, “nación chilena”. Y es necesario dejar claro este punto, debido a lo que ha ocurrido este año con los hermanos del pueblo mapuche, quienes exigen, como uno de los puntos fundamentales y principales, el reconocimiento por parte del Estado chileno de una nación mapuche autónoma. Las argumentaciones que se han dado, sobre todo por parte de los grupos conservadores, han sido de que, si se crea una nación independiente a la chilena, se produciría una “destrucción del país”, de una manera casi apocalíptica. Esta afirmación es incorrecta y probablemente se base en ideas decimonónicas y algunos intereses económicos. Pero lo que intento aquí es señalar que el actual Estado chileno se ha formado bajo el alero de la violencia, de la desigualdad, de la matanza y uno de los genocidios más atroces que se han producido en este país; se ha formado a través del olvido, de la desmemorización de todo un pueblo, a través de generaciones que se les ha obligado a olvidar sus verdaderas raíces. Este proceso no ha sido particular a Chile, sino que a toda república moderna. El olvido, como una forma de crear una historia oficial, es la práctica preferida por los Estados. Y es la que utilizó el Estado chileno en 1810, cuando la oligarquía chilena consiguió derrocar, de una forma antidemocrática al gobernador García Carrasco y así tener libre el camino para instaurar una república. Para esto se eliminaron, tanto de manera escrita (los documentos oficiales) como de manera concreta (a través de matanzas, de la educación obligatoria, etc.) las distintas naciones que existían hasta el momento, y que habían convivido de una manera muy estable. Que los documentos oficiales se hable de “chilenos”, es una manera de invisibilizar a los distintos pueblos (entre ellos el mapuche) y ponerlos bajo el alero de la “civilización” y del “progreso”, de la “verdad”. Pero hasta el año 1882, la nación mapuche tenía su autonomía y un territorio propio. Pero luego de la eufemísticamente llamada “pacificación” de Arauco, esas tierras pasaron a control del Estado chileno y, más precisamente, de un puñado de aristócratas que no dudaron en apuntar con sus armas al mapuche, robarles sus tierras o estafarlo. Fueron estas las formas por las cuales se consiguió anexionar estos territorios a Chile.
Otro punto importante es que en Chile el proceso de creación de un Estado se dio antes de la formación de una nación chilena. El estado por tanto tuvo que trabajar para formar, por distintos medios, (por la razón, o sea la educación, o por la fuerza) esta aceptación y asimilación por parte de la población de esta nueva nación. Es por eso que el pueblo mapuche ha surgido de esta invisibilización para exigir sus derechos durante tantos años violados. El problema principal, para los dueños de Chile no es que el pueblo mapuche exija sus justos derechos de autonomía y una nacionalidad propia reconocida, sino que los demás pueblos, como el rapa nui pueden y deben y van a exigir sus derechos también violados e invisibilizados durante tanto años. Es por esto, creo yo, que la oligarquía chilena tiene miedo de darle la autonomía al pueblo mapuche, ya que si lo hace, tendrá que recibir los reclamos de las diferentes etnias que existen en chile y que han sido sistemáticamente eliminados del espectro historiográfico nacional.

Arkadi manoslibres

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